jueves, 12 de octubre de 2017

Saco roto


"El ser humano es el único ser vivo que tropieza dos veces sobre la misma piedra... y unas cuantas más."



En mi caso son piedras emocionales. Da igual cuanto bueno hayas hecho por alguien, no importa cuanto cariño o apoyo hayas mostrado, es ínfimo el tiempo invertido, no es valorada la energía usada. En definitiva, la sensación que se crea es que da igual lo buena, sincera, empática o bondadosa que puedas llegar a ser, que siempre te hacen sentir culpable, vacía, egoísta, desconsiderada o poco cariñosa... todo queda en saco roto. Y al final te quedas con el corazón roto y la cara partida.

lunes, 9 de octubre de 2017

Por la pérdida y la ganancia ya pasé, por el infierno y el cielo, como reina como sometida también. Por las minas donde brota el diamante, por las minas que te explotan al instante. Por el conflicto, por la tregua...
Quien sabe, entiende... quien no aprende. 

lunes, 2 de octubre de 2017

Bajo la luz de los sueños.

Los primeros meses de este año han sido difíciles, en mi fuero interno sabía que debía tomar una decisión que me carcomía por dentro y sobrevolaba mi mente con demasiada frecuencia. Traté de retrasarla todo el tiempo que pude, para así hacer acopio de valor y seguir luchando. No quería quitarme la venda, no quería dejar de estar ciega, tenía demasiado miedo de aceptar la realidad, darme de golpe contra ella, miedo a precipitarme, a que duela, a provocar sufrimiento.
Supongo que al final, llegué al punto de inflexión, donde no puedo seguir simplemente como si nada. También debía pensar en mí, en este autoengaño, en este sentimiento que ya no me pertenece y que de continuar, me hubiese destruido por completo.
La querida culpa... y aunque duela, debemos aprender a convivir con el peso de nuestras decisiones. Pero ante tanto rechazo, tanto dolor, tanta espina y poca flor... mi único regalo, en forma de mínima de gratitud, por tanto amor recibido había llegado, aquel que derritio mi vida desde el primer momento que escuche sus latidos... y estaba ahí desvaneciéndose, muriendo, huyendo para siempre de mí.
Quiero creer que esta vida traerá más y mejores oportunidades... y que a pesar del desenlace que resulte, deseo con todas mis fuerzas que estos sentimientos queden grabados para siempre en un pequeño rincón de tu corazón.
Un sueño de luz, como un nuevo amanecer, no pasará al olvido... mi sueño de ayer, mi sueño de hoy.






Yo me llevo la esperanza de que así será.

domingo, 28 de mayo de 2017

Todos los tontos tienen suerte.

Es precioso volver a sentir que podes ilusionarte de nuevo. Después de tantos palos. Después de tanta espina y tan poca rosa. Es increíble sentir cómo, después de tanto tiempo, unos brazos casi desconocidos te hacen sentir como en casa. Cómoda, libre. A veces me quedo como paralizada, mirando sus ojos, y siento que me queman en la boca (yenlamente) las ganas de decir te quiero. Y él sigue preguntándome qué pienso cuando pongo esa cara de tonta que tanto le hace sonreír.

lunes, 24 de abril de 2017

Brindemos por nuestros pecados.


Y permanecí allí, elegí intercambiar mi dialecto y tus palabras, a rozar nuestras miradas que se diluían entre algunas copas. Sentía en mi la tensión de tu pulso, mis ganas de escalar desde tus tobillos hasta tus rodillas y empezar a pasear mis manos por tu cuerpo, perdón, tu monumento.
Nuestras contemplaciones se lamían con exceso y perversión, poco a poco la distancia se aproximaba y mis labios entonces probaron el borde de sus labios, el tacto húmedo y excitante de su lengua. Cuanto más probaba el lenguaje de su boca, más sabía que sus besos eran una locura... ¡qué labios tan lindos!
Nuestras palmas mantenían un diálogo a través de nuestros cuerpos, sus labios marcaban territorio por mi cuerpo y mi mano se agarraba a su cuello. Nuestros cuerpos desnudos se apretaban con dureza y el ritmo se marcaba por la intensidad de mi boca en su sexo y sus manos agarrando mi cabello.
El mutismo dio paso a los gemidos, descubriendo en la profundidad de nuestras pupilas; y poco a poco sin desviar nuestros iris, los choques fueron lentos, paulatinos, pero con una gran intensidad, clavándose en un final profundo.
Su cuerpo, su curva, su espalda, su sexo, deslizar mis dedos por su espalda y el idioma obsceno de mi lengua...
Dejando que nuestros sexos se empaparan del erotismo, del instinto, de las ganas, del cariño. Y en mi pasión insaciable, cada segundo recuerdo su boca...


miércoles, 12 de abril de 2017

Una luz perdida en el haz de su mirada,
una tregua abandonada en la paz de la cama,
su ilusión en el mar azul de un baúl,
el ímpetu de su razón colgado del corazón
y los susurros que escriben,
no hay nadie como tú.

CARTA XLIII

Aline a Valcour
París, 17 de Diciembre

Vuestra resignación, siempre íntegra, me complace, me conmueve y me atrae... Esa es la forma de amar, Valcour. A otros enamorados menos delicados y menos hechos a los sacrificios que nosotros, les costaría un mayor esfuerzo persuadirse de ello. Pero qué nos importa la opinión de la gente fría siempre que nuestras almas, más ardientes y más nobles que las suyas, sepan disfrutar de lo que ellos no perciben. Sin embargo una de las cosas que más me impacientan es ver que poca gente hay en el mundo que, si me permitís la expresión, hable el mismo lenguaje que nosotros. ¿Por qué si la naturaleza nos ha destinado a vivir juntos, no nos ha dado a todos un alma parecida? ¿Por qué no tenemos todos la misma manera de sentir? Dentro del fastidio que me inspiran determinados seres no sé si me desagradarían tanto aquellas personas que, como mi querida hermana, van mucho más allá de los límites por un exceso de delicadeza, como aquellas que no sienten nada. Al menos las primeras compensan, merced a un espíritu penetrante y extraordinario, todas las inconsecuencias de su corazón, mientras que las otras no tienen nada que contrarreste su plúmbea apatía. Son una especie de autómatas que, en mi opinión, ejercen sobre nosotros el mismo efecto que esos días sofocantes de verano en los que la organización de todas nuestras facultades, abotargadas por el volumen del aire que las absorbe, queda desdibujada... ¿No es justa mi comparación? ¿Acaso un tonto no os ha producido jamás una especie de dolor físico? ¿No habéis percibido en su proximidad, en sus discursos, una conmoción parecida a la que os refiero?
¡Oh!, amigo mío, ya os habré visto para cuando leáis esta carta. La mano que os la entregue habrá sentido el placer de estrechar la vuestra, nuestros ojos se habrán hablado y nuestras almas se habrán entendido. ¡Ojalá nadie interrumpa esta inocente manera de vernos este invierno!
El presidente sigue siendo el mismo. Mi madre no sabe a qué atribuir estas ansias. Dedica a ello una buena parte de la noche y os aseguro que esto no hace más feliz a su mujer. Ella preferiría la más profunda indiferencia que esas emociones casi siempre desordenadas, fruto del desarreglo de la mente, más que de los sentimientos del corazón, que, colocándola siempre en una especie de inferioridad y de humillación, solamente le permiten desempeñar el triste papel de la paloma bajo las agudas garras del halcón. Pero ella necesita hacer gala de arte y de política, si pudiese atarle y vencerle a fuerza de complacencia, dice que no hay nada que no haría con sumo grado para la felicidad de su querida Aline.
Augustine ha sido perdonada: se arrojó a los pies de la presidenta, le pidió perdón por su mala conducta, le suplicó que lo olvidase y ya os imaginaréis que el alma tierna y dulce de mi madre no pudo resistir esta escena. Abrazó cariñosamente a esa muchacha, la levantó y le devolvió toda su confianza y protección... El presidente estaba casi conmovido. Por otra parte es extremadamente comedido respecto a esta muchacha.
Pero mi madre está muy preocupada por Sophie: no sabe en absoluto en que tono hablarle de ella al presidente. La última vez que estuvieron en Vertfeuille sabéis que mi padre sostuvo que no era su hija. En ese momento mi madre no podía imaginar que, sin quererlo, le estaba diciendo la verdad. Ahora que está segura de que Sophie no le pertenece ¿no sería lo mismo no decir nada y dejar ver que creyó lo que su marido le dijo?
Además el interés que siente por esta desdichada no puede ser el mismo que cuando creía que era hija suya. Y ha de ocuparse de los intereses de dos hijas verdaderas que no sacrificará, dice, a los de una persona a la que se siente unida por la compasión. De forma que prefiere no decir nada y dejar que su marido continúe en el error. Le ocultará siempre el destino de esa pobre muchacha y seguirá ocupándose de ella. ¿No cumple así todos sus deberes?