martes, 26 de abril de 2016

VIDA

Escribirás paso a paso los acordes de tu vida, en ese pentagrama en blanco que llaman destino. 
Harás que sean inolvidables tus hazañas... 
Y la música de tus susurros suenen como una orquesta, en las mentes de quienes entonen las notas de tus palabras. 
Tocarás con precisión la dulce melodía del placer y el dolor, y hallarás los sonidos exactos del tormento y la calma. 
Serán tus manos las únicas capaz de dirigir la sinfonía de tu bienestar... 
Lograrás enlazar todas tus acciones, con la sutil ligadura de una sonrisa... 
Y tendrás una actuación perfecta en el duro pero reconfortante escenario de la vida.
Quiso el destino que así fuera.
Que ellos sintieran el horror.

Cubierto de tanto dulzor.

Sabía él de la juventud.
De la alegría del lugar.
Pero lo que más le gustaba 
es que para él, las niñas buenas 

eran exquisito manjar.

¿Qué extraño hechizo tenían esas manos?
Eso jamás se sabrá.
Pero con una docilidad alarmante
Todas las niñas, hacia su muerte, empezaron a desfilar.


Se dice que por muchos días
Escucharon los gritos de las niñas
Y al parecer sus cuerpos
Resplandecían fuego vivo.